Sobre el Colegio Lincoln

Sobre el predio histórico en que estuvo asentada la quinta de José Hernández, se levanta la casa central del Colegio Lincoln, fundada en el año 1950.

Es éste un colegio laico y mixto, en el que se reciben educandos, padres, personal docente y no docente sin distinción de credos ni de razas, en el respeto por la diversidad, que conlleva al enriquecimiento en el intercambio.

El Colegio Lincoln es una institución privada, bilingüe y de doble escolaridad, donde se imparte educación inicial, primaria y secundaria, oficial y extraprogramática, con una población estudiantil de más de 800 alumnos.

Historia

Comenzaba la década del 40. El barrio de Belgrano aún conservaba muchas espléndidas casas quintas al borde de sus calles arboladas. No soñaba todavía con un destino de torres de hormigón y de galerías elegantes. En una casona de fines de siglo, echó sus raíces un jardín de infantes bilingüe que creció junto a sus niños en edad y tamaño, prolongándose en el nivel primario.

En 1961 cambiamos nuestro nombre por el de Lincoln Hall. En 1962 se fundó el Bachillerato Bilingüe en Ciencias y Letras, en el que se intensificó la enseñanza del Inglés y se otorgaron certificados internacionales. Se incorporaron valiosos educadores que dieron su jerarquía a las aulas. En 1965 éstas se distribuían en cinco casas, las que había sido menester ir sumando al término de otros tantos períodos lectivos. La escuela debía concentrarse en un gran edificio, en una estructura funcional y generosa que permitiera conservar aquella primitiva calidez. Así nació esta construcción de tres mil metros cuadrados, en la que prevalecieron criterios de seguridad, de luz y de espacio.

Y luego, más recientemente, se agregó la casa de Federico Lacroze 2075, para los más pequeños.

La preparación de nuestros chicos, dada en Castellano y en Inglés, tiene el sello de quienes han participado en una excelente conducción del aprendizaje. Miles de niños y treinta y ocho promociones de bachilleres se han formado ya en nuestro colegio.

En la nómina de maestros y profesores que acercaron su consagración vocacional de días y años, el mérito de algunos los señala como los genuinos pilares sobre los que se levantó esta obra. Muchos de ellos todavía permanecen aquí, parte vital de la institución.

Unos y otros deben saber que el Colegio Lincoln les rinde homenaje y los señala come ejemplo delante de quienes llegan para prolongar un estilo en la docencia. Jamás hubiéramos arribado a este puerto sin su sacrificio y su tiempo.

Cincuenta y seis años dedicados a la educación preescolar, primaria y secundaria, están colmados por lo que puedan haber aportado los educadores a más de una generación de argentinos. El diario sucederse de las actividades dentro de un ámbito sereno, alegre y laborioso, desborda nuestras expectativas de gratificación.